Todo el que me conozca un poquito sabe que soy un gran amante de muchas cosas, como la música, los videojuegos, los comics, el cine... Tambien, soy amante de dos cosas aparte, como son las comparaciones, sobre todo en tono jocoso, y del coleccionismo. Y en esta entrada voy a rendir homenaje a las dos, pues compararé el coleccionismo, centrado en las estampitas de fútbol de toda la vida, con la misma vida.
Recuerdo mi infancia y mi amor por las estampas y el afán por completar los albumes, amor que aún a mi edad sigue, aunque cada vez más apagado... ¿Será que el amor no es para siempre y se acaba extinguiendo?
Recuerdo como con ansia, deseaba que me tocase la estampa de Almeyda como futbolista del Sevilla, teniendo esa estampa sería feliz, ya veis que simple. Queda demostrado que crecer es renunciar a todas las cosas que te hacen feliz.
Sin embargo, nunca me tocó, tuve que conformarme una y otra vez que el cromo de Palomino, futbolista del Hercules, que ese año salia en uno de cada tres sobres. "Otra vez Palomino", decía yo. Pero...¿Quién decidió que la estampa de Almeyda fuera más valiosa que la de Palomino? ¿Quién establece los criterios para valorar quien o cual vale más? Es una pregunta que aún me hago hoy día, pues en la vida, ocurre lo mismo.
¿Y los fichajes y colocas? Toda la chavaleria de mi época estaba deseando que le tocase alguno y nos flipabamos cuando esto ocurria. Detrás de los colocas podia leerse: "Colocar encima de [Nombre del Futbolista]" Y así, sin más, nos obligaban a sustituir al jugador que ya teniamos pegado en nuestro album, por otro. Y yo pregunto: ¿Por qué no pueden subsistir los dos juntos? ¿Por qué se tiene que sustituir lo antiguo por lo nuevo? ¿Por qué cuando alguien conoce a alguien nuevo, se da de lado a los viejos?
Puedo entender que cuando se conoce a alguien nuevo y se conecta, la novedad te hace querer estar, en cierta medida, cerca de estas personas, pero no entiendo porque, algunas personas, conocen a alguien nuevo y a la gente de toda la vida, los que han estado ahí en todos tus momentos buenos y malos, caen en el olvido.
Nunca supe el por qué y la verdad creo que yo nunca lo hice, la amistad es mucho más que el tiempo en que dura la adolescencia.
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