martes, 22 de octubre de 2013

Extraterrestre

Cada día me doy más cuenta, estoy equivocado de planeta.

Hace 25 años que llegué a vuestro planeta, no sé de donde vengo, pero sé que llevo todo este tiempo aquí, en las sombres, esperando y veo que en este tiempo el ser humano ha evolucionado mucho.

Ahora los pantalones se llevan por debajo del culo, los peinados son clónicos, la gente usa aparatos, a los que llaman telefono movil, que son más inteligentes que ellos y toda opinión y progreso es silenciado por un poder mayor, el dinero.

Tengo vuestro mismo aspecto, quizá más calvo, más gordo y con más barba, pero somos de la misma especie. Es dificil pensar en que soy de otro planeta, a simple vista, pero no se me ocurre otra cosa, es imposible que pertenezcamos a la misma clase de organismo vivo.

Me siento un extraterrestre, cuando estoy fuera de mi esquina.

Veo al poderoso, que se aprovecha del debil, o al debil, que se hace poderoso aprovechandose de la gente que confia en él.
Veo a conquistadores, que imponen su ley y sus criterios a base de silenciación y populismo, buscando el aplauso fácil.
Veo la hipocresia, a gente sin valores, o que teniendolos los pisotea, con tal de cumplir su función de parasito.
Veo, en definitiva, al hombre, siendo un lobo para el hombre. Gente de la misma especie que acaba con su propia gente con tal del triunfo personal y el fracaso de otros.

No sé de que planeta soy, pero sé que esto no pasa en mi planeta, en mi esquina.
No sé para que vine, pero si es a conquistaros, os dejaré tranquilos, no hay nada aqui en este planeta que merezca ser poseido, si vine a estudiaros, sería como estudiar hallazgos y aventuras de idiotas, y si vine como turista, os daré la peor puntuación en la guia Michelin.

No todos sois malos, algunos sois dignos de mi planeta, de mi esquina, pero por supuesto, esto será debido a que tampoco sois de aquí.
Podeis veniros conmigo, pues si algo tengo claro, es que no quiero vivir en este planeta nunca más.

domingo, 3 de marzo de 2013

Ediciones Este

Todo el que me conozca un poquito sabe que soy un gran amante de muchas cosas, como la música, los videojuegos, los comics, el cine... Tambien, soy amante de dos cosas aparte, como son las comparaciones, sobre todo en tono jocoso, y del coleccionismo. Y en esta entrada voy a rendir homenaje a las dos, pues compararé el coleccionismo, centrado en las estampitas de fútbol de toda la vida, con la misma vida.

Recuerdo mi infancia y mi amor por las estampas y el afán por completar los albumes, amor que aún a mi edad sigue, aunque cada vez más apagado... ¿Será que el amor no es para siempre y se acaba extinguiendo?
Recuerdo como con ansia, deseaba que me tocase la estampa de Almeyda como futbolista del Sevilla, teniendo esa estampa sería feliz, ya veis que simple. Queda demostrado que crecer es renunciar a todas las cosas que te hacen feliz.
Sin embargo, nunca me tocó, tuve que conformarme una y otra vez que el cromo de Palomino, futbolista del Hercules, que ese año salia en uno de cada tres sobres. "Otra vez Palomino", decía yo. Pero...¿Quién decidió que la estampa de Almeyda fuera más valiosa que la de Palomino? ¿Quién establece los criterios para valorar quien o cual vale más? Es una pregunta que aún me hago hoy día, pues en la vida, ocurre lo mismo.

¿Y los fichajes y colocas? Toda la chavaleria de mi época estaba deseando que le tocase alguno y nos flipabamos cuando esto ocurria. Detrás de los colocas podia leerse: "Colocar encima de [Nombre del Futbolista]" Y así, sin más, nos obligaban a sustituir al jugador que ya teniamos pegado en nuestro album, por otro. Y yo pregunto: ¿Por qué no pueden subsistir los dos juntos? ¿Por qué se tiene que sustituir lo antiguo por lo nuevo? ¿Por qué cuando alguien conoce a alguien nuevo, se da de lado a los viejos?
Puedo entender que cuando se conoce a alguien nuevo y se conecta, la novedad te hace querer estar, en cierta medida, cerca de estas personas, pero no entiendo porque, algunas personas, conocen a alguien nuevo y a la gente de toda la vida, los que han estado ahí en todos tus momentos buenos y malos, caen en el olvido.

Nunca supe el por qué y la verdad creo que yo nunca lo hice, la amistad es mucho más que el tiempo en que dura la adolescencia.

sábado, 23 de febrero de 2013

Precisamente hoy...


Precisamente hoy he decidido volver a escribir, a abrir un nuevo blog y a compartir mi ignorancia con todos.

Precisamente hoy, que me siento derrotado, ignorado, traicionado, hundido y en definitiva herido de muerte, pues esto no es vida, o al menos la que yo me esperaba.

Me siento, por otra parte, iluminado, pues he comprendido que todo es una fachada.
Siempre he presumido de que no me importa nada, solo la personalidad, y es cierto. Soy un dejado, lo sé, pero siempre me importo poco, pues mientras otros entrenan los biceps, abdominales y demás músculos, yo solo me dediqué a culturizarme, a entrenar el cerebro, a perfeccionar mi personalidad y en resumidas cuentas me he esforzado, dia a dia, mes a mes y año a año a ser mejor persona.

Siempre me he jactado del hecho de que, al menos eso, lo hacia bien, pues creo que nunca fuí una persona egoista, siempre dí todo lo que hay en mi, que quizás no sea suficiente, pero es todo, a las personas que me importaron o me importan.

Siempre he creido que esa era mi fortaleza y tambien mi mayor debilidad, porque aunque cada vez menos, son innumerables la de veces que aprovechandose de esto, me han tomado más de uno y más de una por el pito del sereno y simplemente han sido hipocritas y parasitos, que me han sacado todo lo que les interesaba para luego mandarme al más absoluto ostracismo, y si te he visto, puede que me acuerde, pero pretendo olvidarte.

Nunca pedí nada a cambio, fuí así porque quería, esa era mi moneda. El problema es que las monedas de los demás suelen si ser de cambio, y su numismática no es otra que la indiferencia. No hay nada peor que interesarse por alguien con buena fé y sin ningún interés añadido y ser tratado como sino existieses, un cero a la izquierda de un cero seguido de una coma y decimales, una persona que no tiene sentimientos, y si los tiene, no importa pisotearlos y construir encima.

Pensaba, durante los casi 25 años que ha durado de momento mi vida, que con ser buena persona, me pasarian cosas buenas, aunque no crea en el Karma, simplemente eso me bastaria para ser feliz y para ser aceptado, tal vez querido y al menos respetado, pero no ha sido así. Por eso es todo fachada, pues no sé si todo esto me ha servido para algo, si he vivido una gran mentira o simplemente no soy tan bueno como me creia.

La verdad pocas veces me he encontrado ante situaciones como estas, de un tiempo a esta parte he sido una persona bastante melancólica, reflexiva y he tratado este tipo de temas a menudo, sin embargo esta es distinta, de verdad, no sé que hacer.
¿Alguna idea? Que más dá...todo lo que he puesto ahí arriba es verdad, no le importa a nadie.